Exposiciones

NICOMEDES GÓMEZ – OBRA PICTÓRICA ESOTÉRICA.

EL SENDERO DEL ETERNO RETORNO

(UNA VISIÓN DE NICOMEDES GOMEZ)

“El amor es el Don total de sí mismo, sin cálculo

previsto. Es verdaderamente una emanación de

Dios y por tanto un Don divino. El que ama es

feliz, porque está en gracia de Dios, está en Armo-

nía, en Paz y goza de la verdadera Libertad”

Nicomedes Gómez

1.LA VIDA

Nicomedes Gómez Sánchez nació en Cartagena el 16 de noviembre de 1903, en la calle de San Rafael,  en el seno de una familia humilde, entrando a trabajar muy joven en la Constructora Naval. Simultáneamente, se prepara para las oposiciones al Cuerpo de Auxiliares de Oficinas de la Armada y recibe clases de pintura del pintor local Andrés Barceló, en la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la popular calle del Aire.

En 1925 ingresa en la Armada y marcha a Madrid, donde continúa con sus estudios artísticos en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Destinado a Cartagena, en 1927 se casa en la ciudad, pero regresa a Madrid, donde logra su primer premio artístico y colabora como dibujante y caricaturista  En 1929 se celebra su primera exposición en Madrid, a la que siguen otras en Tánger y Málaga. En 1935 trabajaba por la mañana en el Servicio Histórico de la Marina y por la tarde como secretario del director del Museo Naval.

Al estallar la Guerra Civil combate como oficial del Ejército del Aire del gobierno de la Republica hasta el final de la contienda, cuando pasó a Francia en 1939. Tras los terribles campos de concentración de refugiados, se quedó a vivir allí, trabajando en el “Studio Guy” de Perpignan, donde ya en 1941 realiza una exposición y realiza el retrato del Mariscal Petain, Jefe del Estado francés, y más adelante hará otro, tras la liberación del país, del general De Gaulle. En 1948 contrae de nuevo matrimonio con la fotógrafa francesa Matilde Sbille y se instalan en Pau, donde tienen un estudio de fotografía, “Portrait d´art Gomez”. Poco a poco, se van abriendo camino en el mundo artístico del sur de Francia, donde realiza varias exposiciones.

En 1954 realiza la serie “El Quijote”, que después comentaremos, y en 1957 regresa del exilio por primera vez a Cartagena. En 1959, y quizás motivado por ese retorno a su ciudad natal, creó una colección de dibujos dedicados a su Semana Santa, realizando con ellos una exposición. El éxito de estas muestras atrajo la atención de los medios de comunicación franceses acerca de su vida y de su obra, grabándose en Cartagena un informativo de la radio-televisión francesa, que logró así una proyección internacional inaudita.

El reconocimiento de su obra se manifestó en numerosos premios y condecoraciones, y en nombramientos como el de Oficial de la Orden de las Palmas Académicas de Francia, Caballero de Primera Clase de la Orden del Mérito Naval de España, miembro de numerosas Academias, etc.

Nicomedes Gómez desarrolló a través de toda su vida un gran sentimiento espiritual, él fue un gran místico, muy sensible e interesado en todo aquello que concierne a la dimensión más profunda del ser humano. Perteneció a numerosas Órdenes espirituales y esotéricas, entre ellas a la Masonería, a la OMT (Orden Martinista Tradicional) y, sobre todo, fue miembro de  AMORC (Antigua y Mística Orden Rosa-Cruz). En sus pinturas esotéricas y espirituales está muy latente el amor y la búsqueda de la Trascendencia.

En 1978 se le nombra Cartagenero del Año y se exponen por fin las ilustraciones del Quijote en la Comunidad de Murcia. En 1979, Nicomedes Gómez regresó definitivamente a vivir a Cartagena, el Ayuntamiento lo nombró “Hijo Predilecto de la Ciudad”, y el pintor donó a Cartagena dicha serie de “El Quijote”.

Ya viviendo en Cartagena, nuestro sentido creador fomentaba interesantes  tertulias de temática espiritual y esotérica (aún hoy recordadas con nostalgia por los asistentes), tanto en su piso de la Plaza del Rey, nº 2, como en su café favorito, el del Casino de la calle Mayor, donde tantas veces lo veía sentado con su esposa. El pintor era un gran narrador de historias.

El 3 de agosto de 1983 se produjo el fallecimiento de Nicomedes Gómez, recibiendo sepultura en el cementerio francés de Cabestany (Perpignan), finalizando así este apasionado ciclo de viajes, exilios y reencuentros, de idas y venidas, de amor, tierras, palabras y pinturas.

2.LA OBRA

“Soy más dibujante que pintor,

debido a las circunstancias de

mi vida·”

Nicomedes Gómez

Antes de intentar analizar su  obra pictórica, me gustaría narrar un hecho fundamental que marcaría su vida. (Es una anécdota que relató en varias ocasiones a personas cercanas a mí y sobre la que, más o menos, todos ellos coinciden en lo fundamental). Nicomedes Gómez fue un gran narrador de historias. Ya hemos comentado que antes de la Guerra Civil  se había sentido atraído por la pintura y el dibujo, pero lo que marcó, sin duda, su actividad creativa fue lo que ocurrió la noche del siete de febrero de 1939, recién atravesada la frontera francesa hacia el exilio. Él, como oficial del ejército republicano, marchaba junto a sus hombres por una carretera perdida en la oscuridad, iban todos agotados, tristes y hambrientos. Entonces, Nicomedes Gómez interrogó al Creador: “¿Qué vida me espera en Francia, sin conocer a nadie ni hablar francés?”  En ese justo momento apareció un coche junto a ellos, se paró y descendió de él un hombre que le dio a Nicomedes una caja que este creyó que eran chocolatinas o dulces, pero, al abrirla, su sorpresa fue grande, ya que era una caja de acuarelas con sus pinceles. Cuando levantó la vista, el coche se había marchado. Para él fue una gran revelación, y con esa caja de acuarelas comenzó a pintar. (2)

La creación pictórica de N.G. tiene dos series bien diferenciadas, que a lo largo de su vida se combinan se enlazan y se entrelazan: una serie profana y una serie mística.

En la Primera Serie La Profana encontramos los dibujos a pluma dedicados a variados temas, tanto  los retratos, dibujos y caricaturas de personalidades cinematográficas expuestos, en 1929, en el Palacio de la Música de Madrid, como los dedicados a paisajes de ciudades, la mayoría francesas (como Perpignan, Colliure, todo el Rousillon, etc),  pero también algunos de Cartagena. Son obras llenas de tacto y delicadeza.

Dentro de este apartado está la mencionada colección de El Quijote que data de 1954. Esta serie consagró a Nicomedes Gómez a través de todas las exposiciones que tuvo en el sur de Francia. El conjunto consta de 186 dibujos (161 obras de desarrollo secuencial y 25 con recuerdos de Cervantes). Son obras creadas con acuarelas, tintas de colores, aguadas, temperas etc. Las expuso en Cartagena en 1978, en la Galería de Arte Nieto, y en 1979 en la Diputación Provincial de Murcia. Fue donada ese mismo año a su ciudad natal y  se exhibieron durante muchos años en el Archivo Municipal. Se expusieron de nuevo con mucho éxito, en 1994 y en 2014, en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy de Cartagena.

Entre las dos series, profana y mística, y más bien en la segunda, estaría la colección de dibujos a plumilla dedicados a la fascinante Semana Santa de Cartagena (un nuevo gesto de amor a su tierra), con entrañables escenas procesionales de esos días tan nuestros, en que todas las vibraciones sagradas y profanas se fusionan en nuestros corazones. Con esos dibujos, en 1959, realizó una exposición en la Galerie d´Art Petron y un curioso y atractivo libro, “Semaine Sainte a Carthagene, Espagne”, aún pendiente de traducir al español. Con las tres series: “Don Quijote”, “La Semana Santa” y “Pintura Esotérica”  realizó numerosas exposiciones en el sur de Francia: Toulouse en 1960, Burdeos en 1975, Biarritz en 1965, Burdeos en 1976, Perpignan en 1978 etc

La Serie Mística se compone de obras cuyo contenido es esencialmente espiritual y/o esotérico. Es un trabajo  permanente  en la senda de un Arte Sagrado.

Se podría comenzar mencionando algunos de los excelentes retratos, a plumilla y tinta china, que realizó a Maestros espirituales:

Investigables Divitias Christi” (San Pablo). Con esta obra ganó la Medalla de Oro del Salón de Otoño de Madrid en 1963 y le dedicó seis meses de trabajo. Destacamos la expresión del apóstol arrebatado por la emoción.

Jesús-Cristo”. Es de los más conseguidos, su actitud de amor y de dulzura es perfecta.

Tu eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi iglesia” (San Pedro) Fue Medalla de Oro en el XIX Salon Violet en el Museo de Arte Moderno de París de 1965.

El Meditante” (1971) con un especial recogimiento espiritual, que hace que su meditación provoque la nuestra.

El cumplimiento de la Ley: Moisés y Jesús de Nazaret” (1972) son dos retratos excelentes, llenos de poesía y vibración,  ambos muy iluminados y severos, ambos intermediarios de Dios en la grandeza de su labor.

El ilustre Maestro Kut-Hu-Mi”, Gran Hierofante de la Orden Rosa-Cruz AMORC.

Son obras en estado de gracia, son obras, todas ellas, llenas de una gran precisión técnica y una belleza formal, que nos trasladan una fuerte tensión emocional.

“Hay en la creación artística de estas

obras esotéricas, que íntimamente li-

gadas al Cosmos, suscitan una toma

de conciencia del sitio privilegiado que

nosotros ocupamos en la Totalidad”

Aline Berger (3)

Y así llegamos a lo que es el nivel más elevado de todo su Opus Místico y   Esotérico. Son obras que, en sí,  son experiencias espirituales místicas. Son obras para reflexionar, en las que Nicomedes Gómez expresa su más alto concepto de la vía hacia lo sagrado. Este conjunto de obras es la expresión plástica del proceso espiritual más profundo: elevación, sufrimiento y gozo. Las obras son seguro el resultado de numerosas meditaciones, de vivir tantos rituales y de tantas noches de estudio. Esta es la labor de un estudiante de misticismo  que, a través de sus pinturas, expresa la posibilidad de unión íntima con un Principio Superior, algo que supera mucho a cualquier idea, o sentimiento, que de cualquier religión tengamos. Sin este concepto es difícil sentir y entender su obra. 

Es una obra valiente que se desarrolla a lo largo del siglo XX, tan lleno de vanguardias y abstracciones. La obra de Nicomedes Gómez es una obra figurativa, elaborada a partir de los sentimientos y las emociones, que enlaza levemente con  movimientos pictóricos simbolistas, surrealistas, orientales etc. Compositivamente, se la puede relacionar con cualquiera de los grandes tarots históricos a través de los siglos. También, a la hora de vivirlas y comprenderlas, percibimos cierta similitud con los estados de paz, serenidad y armonía que son necesarios para introducirnos en la visión narrativa de un tangka (pintura budista), pleno de imágenes, símbolos, narraciones y secretos.

Sus pinturas son de gran tamaño, elaboradas durante décadas, con técnica mixta, gouache, tempera, etc, donde cada uno de los diferentes elementos, colores y tonos, números, símbolos y sonidos, emiten una tasa vibratoria distinta, contribuyendo a crear, de forma ineludible, los niveles del sentimiento en dicha imagen y hacia dicha imagen.

Un momento muy especial, dentro de esta serie, se dio cuando su hermosa obra “La  catedral del alma” (1963) fue adquirida por la Orden Rosa-Cruz AMORC en su Tercera Convención Europea (París, 1964), exhibiéndose desde entonces en el Parque Rosacruz en San José (California).

En 1976 su obra pictórica esotérica  fue estudiada con gran interés en la Enciclopedia francesa “L´Univers de la parapsychologie et de l´esoterisme”, de la Ediciones Martinsart de París.

3.LA EXPOSICIÓN

La colección que ahora se expone pertenece felizmente a la ciudad de Cartagena. Son doce obras de la Serie Mística y Esotérica. Tres de ellas fueron adquiridas por el Ayuntamiento de Cartagena en 1980 (“Los cuatro jinetes del   Apocalipsis”, “El triunfo del cordero” y el tríptico “Vida, Luz y Amor”)  y las otras nueve llegaron en 1984 como cesión de Nicomedes Gómez a su ciudad natal, tras su muerte.

Esta colección de pinturas es el conjunto más completo que existe de esta admirada parte de su obra y se elaboró entre 1959 y 1976. Contemplémoslas con los ojos limpios, la mente relajada y el corazón abierto. Mientras paseemos entre las obras, dejémonos atraer por sus iluminaciones, sus coloridos y sus símbolos. Estamos ante una exposición que nace sobre todo para ser sentida desde la mirada del alma. La exposición vendría a ser como una gigantesca tirada de Tarot, que debemos intentar leer. Todas las pinturas de la exposición son posibles caminos hacia la   Unidad, que con perseverancia nos pone en el camino de la elevación y de la evolución.  Seamos pacientes y humildes con las obras, ello forma parte de la experiencia.

Si Nicomedes Gómez es hoy un pintor tan conocido en círculos místicos, esotéricos y espirituales, en todos los países del mundo, es gracias a obras como las de esta exposición. Es una  pintura viva, latente y llena de palpitaciones y misterio, que hace consciente el subconsciente.

Luis Artés  (2001-2019)

Comisario de la Exposición

galeriabambara@gmail.com

NOTAS

(1)Entrevista en el Semanario “Sudeste” nº 47 (Cartagena 01-03-1980)

(2)Algunos datos biográficos y sobre todo esta historia, están tomados del catálogo de la exposición del pintor “A toi. O Roussillon”. Pau, 1978.

(3)Enciclopedia “L´Univers de la Parapsychologie et l´esoterisme” París, 1976.

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